EL EMIRATO MUERE EN TI (La Guerra de Granada)— ZAHARA I

—Tan a gusto. Yo estaba tan a gusto esta mañana en la Cueva del Gato con los pies en el agua fres…

—¡Cuidadoooooooooooooooooooooo! —un grito descendía junto con varios litros de aceite hirviendo atomizándose conforme perdía altura.

—Me cagüen tu padre. ¡¡¡Me has hecho to el lío!!! —dijo un hombre soltando una mano de la escala y haciéndose a un lado para esquivar el calorcito oleico.

Zahara de la Sierra, madrugada del 28 de diciembre de 1481.

—¡Que sí, pesao, espabila! —Este es al-Hedrieli, el mejor escalador de la Sierra de Grazalema. Está pidiéndole a su primo Nur que se deje de quejas y se concentre en su misión de conseguir traspasar la muralla.

Cuando llegaron al final de la escala lucharon contra los vecinos que acudieron a la zona del muro que la guardia cristiana había dejado desprotegida. La Toma de Zahara estaba en marcha y nacía así la excusa perfecta para que el Fernan y la Isa, los Reyes Catódicos, montaran en Cólera y salieran al galope al grito de “¡arre, Cólera, arre!”. 

La Guerra de Granada acababa de comenzar.

Tras ella, terminaría la ocupación castellana de Alándalus, Se apagaba para siempre una parte de la cultura islámica en la Península Ibérica.

De vuelta en Montejaque, Málaga, tras la escaramuza que les llevó a hacerse con Zahara, los primos escaladores comían unos días después en casa de al-Hedrieli. Era una finca pequeñita a la orilla del río Guadiaro, muy cerca de la Cueva del Gato, que tanto gusta a Nur. Este iba con frecuencia a ver su tita favorita y a disfrutar de la enigmática cueva. ABU BAKR NUR AD-DIN IBN SALEH IBN FAHIM AL-ZINDIQ AL-FAYYAR AL-MUNAKKABI (padre de aquel con el que Dios está complacido, luz de la religión, hijo del piadoso hijo del inteligente, el excéptico, el alfarero, de Almuñécar), conocido como Nur el Alfarero, vivía en Granada. Lo hacía en el arrabal de la Loma, junto a lo que hoy es el Paseo de la Bomba. Se dedicaba a la alfarería por donde hoy queda el Cuarto Real de Santo Domingo.

Estaban comiendo un exquisito magmum que la hermana del padre de Nur, Riham (llovizna) cocinaba como dios. El plato se hace cociendo gallina, oca, pichón o, como en aquel caso, paloma torcaz, en una olla con varias cebollas partidas por la mitad; todo ello se adereza con sal, aceite, pimienta, cilantro seco, almorí, azafrán, espinacardo, orégano y hojas de cidro. Al servirlo, se pone una lima partida dentro del animal y se espolvorea con almendra partida. De entrante habían tomado baysar y de postre fliparon con la qahiriya de su tía; un postre de almendras con azúcar, agua de rosas, jengibre, canela, casia de China y pimienta.

Tras comer se fueron al terrao y tomaron té al sol, con el sonido del río Guadiaro acariciando sus oídos.

—¿Qué pasó ayer primo? —Nur pedía explicaciones.

—De veras que lo siento. Es que tenía que hacerme con Zahara para que Muley Hasán recuperara la confianza en mí. El sultán me tiene a prueba porque hace unos meses ayudé al Marqués de Cádiz a un asuntillo en Montecorto.

—¿Cómo-cómo-cómo? ¿Ayudaste al infiel?

—Sí, primo. No me juzgues y no serás juzgado como dicen los cristianos.

—Pero si ellos son serpientes que andan todo el día criticando y metiendo mierda. ¿Qué pollas dices? Te juzgo porque eres un traidor a la fe del Profeta.

—Mira Nur, p’a profeta mi bragueta. A mí el único dios que me importa es el dinero; intenta unir a un cristiano, a un judío y a un musulmán hablándoles de Abraham y morirás de cansancio. Háblales de oro y en un suspiró caminarán cogidos de la mano.

—No primo no, no justifiques lo injustificable. Sabes que no es un cualquiera. Has ayudado al mismísimo, Rodrigo Ponce de León, segundo Marqués de Cádiz, primer Duque de Cádiz, Tercer Conde de Arcos, séptimo Señor de Marchena, primer Marqués de Zahara, Marqués de Marchena, de Rota, de Mairena del Alcor, de Bailén…

»Válgame Dios que luego seamos nosotros los de la cadena del nombre larga —guardó unos segundos de silencio mirando a ninguna parte—. Estos solo piensan en vivir de las paguitas que dan esos titulos.

—¡Hay que ver lo comunista que has sido siempre! Esto es solo visión de futuro. En Granada no sé cómo será la cosa, pero aquí la frontera se mueve como rabo de lagartija y conviene contentar a ambos bandos. Tal y como yo lo veo, el sultán ha perdido la cabeza con la cristiana esa y aquí se va a rezar el Ángelus el año que viene. Al tiempo.

—Llevas razón. ¿Sabes que los ulemas de Granada llaman a Muley Hasán Cabeza de Chorlito? —al-Hedrieli negó— Dentro de ella, lo que no es guerra es pito.

—¡Ja, ja, ja qué cebollón eres! —dijo el gaditano escanciando té en ambos vasos—. Los covadongos estos dirán que ha sido todo improvisado para atenuar el ridículo, pero hace unas semanas me metí dentro de la ciudad para estudiar el terreno.

—¿De Zahara?

—Ya ves. Me puse un chándal negro y trepé la muralla. Accedí hasta la plaza, meé en el morabito de San Francisco y me comí un falafel en el risco.

—¿Y no te vieron?

—Ni mijita. Salí y al siguiente día fui a Ronda, donde me reuní con gentes de Benaoján, Grazalema y Setenil para preparar la toma.

»Cuando nos dirigíamos a Zahara, apareciste tú.

—Ya me extrañó a mí que fuerais tan pertrechados a pescar truchas.

—Si es que eres muy jilón primito.

A la conversación se unió la madre del al-Hedrieli. En un cojín precioso acodada, refrendó las palabras de su hijo:

—Ese sultán está loco. Cuentan que ahogó a sus propios sobrinos en una sala del Palacio de la Alegría de la Alhambra. Luego dejó a su prima Aisha la Libre por una niñata cristiana que raptaron. No llegaba a veinte años cuando entró en el cuarto de las concubinas del harén. Le dieron una paliza a puro zapatillazo que le dejó llena de heridas tirada en el suelo. Muley Hasán entró en cólera y, creyendo a Aisha culpable del acontecimiento (como así fue), la recluyó en el Albayzín, lejos de la Corte.

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