EL EMIRATO MUERE EN TI (La Guerra de Granada)— ZAHARA V

—Nos vamos a Granada Nur —dijo su compañera de viaje.

—¿Ahora?

—Sí, el pastelero va a llevar roscos a la Alcaicería y dice que nos lleva pero que hemos de estar en 10 minutos en la salida del pueblo.

La fálica tienda de campaña, lejos de menguar, se hizo fuerte y si se levantaba en ese estado podría tirar los vasos y la tetera sin tocarlas con las manos. Así que al levantarse, justo cuando la trigonometría iba a hacer su trabajo, fingió un pinchazo en la espalda que no le permitía erguirse. De esa patética guisa, como un anciano cuyo cuerpo ya pide tierra, salió de la casa despidiéndose de la familia. Vio cómo la muchacha reprimía una sonrisa que no supo si era porque se había percatado del enarbolamiento inguinal o por la triste estampa que reflejaba su encorvamiento. No tenía claro qué opción era más bochornosa.

Los viajeros abandonaron la casa para reanudar el viaje de vuelta.

Rodrigo y Jadiya comenzaron a hablar mientras su madre recogía el desayuno. El muchacho comenzó a preguntarle a su hermana sobre un tema que llevaba meses coleando entre ellos. Jadiya era una mujer de la época, conocía sus derechos, y sabía que no tenía que obedecer a su hermano a pies juntillas. Menos en ese momento en el que él ya no era musulmán, sino un infiel. Pero de su sangre.

—¿Has tomado ya una decisión?

—Omar, no es fácil traicionar a tu alma. No es fácil ver tu reflejo en el agua y no reconocerte.

—Primero, me llamo Rodrigo —»no, ese es tu abrigo», interrumpió ella— y segundo… ¿Has dicho abrigo? Eres lista hermana. Te quiero y no entiendo como te falta la lucidez necesaria para asimilar la situación.

—Comprendo la situación hijo de Ali, pero no olvido el pasado, de dónde vengo, ni quién soy. Una no puede saltar de religión a religión, eso es política, no fe.

»Lucidez dices que me falta. Lucidez viene de “lux”, la luz que ilumina la oscuridad de la ignorancia. Como digo, no ignoro de dónde vengo, ni puedo dejar de reconocerme, esa es mi lucidez. De “lux” viene también Lucifer, el demonio de los cristianos. Su lucidez le sacó de la ignorancia y le llevó a enfrentarse a Jesús por no estar de acuerdo con su palabra —Rodrigo notaba que empezaba a perder pie ante la argumentación de su hermana.

»A Lucifer se le llama también Satán. Nuestro Shaitán Omar, nuestro Shaitán. El genio maligno que se rebeló contra el Profeta Muhammad.

»No me hables de lucidez para acercarme a un determinado credo pues es ella la que te aleja del dogma para acercarte a tu verdadero ser. Y el ser, es la mayor creación de Dios.

Dijo esto mirando a su hermano que, aunque notó que ella le había metido un triple desde su cancha, no se vino abajo y continuó tratando de convencer a su “hermanita de los cojones”.

Aquellas horas de descanso tras el almuerzo, en las que Omar se echaba siestas de orinal y pijama, Jadiya las había pasado entre risalas, rihlas y qasidas de Ibn Tufail, Ibn Bayya o Ibn Rush (llamado Averroes por los castellanos).

Era una erudita muy modesta que no se atrevía a escribir para el público pero tampoco a olvidarse de la palabra de los filósofos europeos más importantes de la Edad Media.

—Por eso caerá el Emirato de Granada —Jadiya enarcó una incrédula ceja al oír las palabras de su hermano—, porque Dios nos castigó el día que relajamos las costumbres, nos dedicamos a enlazarnos con esclavas cristianas y dejamos de peregrinar a Meca… Su castigo se va a encrudecer. ¿O acaso la riada que asoló Granada el día en el que Mulhacén manifestó su soberbia con el desfile militar no fue obra de Dios?

—Omar, fue una ciclogénesis explosiva, no la ira de Dios. El azar es el titiritero de la vida. Esa afirmación que haces es absurda. El tren nazarí comenzó a naufragar en 1419, cuando el sultán Muhammed IX se hizo con el poder ayudado por los Banu Sarrach. Se inició una pugna por el trono fundamentada en la falta de normas claras que regulen el derecho sucesorio. Comenzaron a quitar y a poner sultanes según los intereses de la familia Banniga por un lado y de la familia Sarrach por otro. A eso súmale que el Cabeza de Chorlito de Muley Hasán  lleva seis o siete años sin pagar a los cristianos el tributo anual y ya tienes la tormenta perfecta que se cierne sobre nosotros.

»Otra cosa, hablas de Dios como si fuera un dios distinto al cristiano y no te enteras de que es el mismo. O eres tonto o me tomas por tonta a mí. No me vas a convencer con trucos de magia, porque esto va de intereses políticos, y ese no es asunto de Dios. No dejaré de leer el noble Corán por la avaricia de los hombres.

Omar se percató de que los argumentos de la hermana eran de granito y no iba a ser capaz de desmontarlos; fingió que le llamaban al móvil y se retiró haciéndole a su hermana el gesto de luego seguimos hablando haciendo como que atendía la llamada.

Mientras Nur llega a Granada en el carro del pastelero, vamos a acercarnos a “El Palmar”, en Vejer, Cádiz.

Dos hombres salen del agua corriendo, como modelos de anuncio, con sendas tablas de surf bajo el brazo. Cuando llegan a sus respectivas toallas, se quitan los neoprenos, se secan rápido y se visten.

Uno de ellos saca marihuana y papel del bolsillo; se hace un porro. Su amigo le habla en tono fraternal:

—Gonza, deberías bajar el ritmo de petas, ¿no crees?

—¿Qué eres tú? ¿Mi padre? —dijo tras exhalar la primera calada.

—Vale, vale.

—Bueno, qué piensas de lo que hablamos el otro día con el Fernan y la Isa.

—Cabeza de Chorlito está pidiendo a gritos dos hostias desde hace tiempo y lo de Zahara del otro día es tocarnos ya bastante los cojones. Pero por otro lado, ¿tú ves claro lo de estos dos?

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